Una carta a miles de metros de altura…. El Dr Nicolás Mena nos escribe desde su aventura en el Himalaya

By abril 19, 2018Sin categorizar

Catorce son las cumbres que superan los 8.000 metros de altura en el mundo, todas en la cordillera del Himalayas. De éstas, once han sido escaladas por montañistas chilenos (la mayoría con apoyo de oxígeno suplementario), quienes a punta de esfuerzo han intentado elevar el nombre del montañismo nacional a lo más alto.

El año 2017 el chileno Juan Pablo Mohr se transformó en el primer nacional en conquistar la décima montaña más alta del mundo, el Annapurna I, la cual con sus 8.091 msnm se corona como la montaña con mayor índice de mortalidad (30%) dado por sus frecuentes avalanchas.

Tras  este éxito Juan Pablo inicia su carrera por la conquista de los “14 ocho miles”, siendo el Dhaulagiri (8.167 msnm) su próximo objetivo, el cual pretende superar durante abril y Mayo del presente año.

Para conquistar un “ocho mil” es necesario organizar una expedición de 6-8 semanas, en las que el deportista de expone a una serie de condiciones médicas donde se involucran la medicina preventiva, medicina deportiva, medicina del viajero y la medicina de montaña. En este contexto Juan Pablo me pidió que lo acompañe en esta expedición, la cual cuenta con el apoyo de la Federación de Andinismo de Chile y el Instituto Nacional del Deporte, quienes solicitaron a la Dirección del Hospital Sotero del Río autorización para que pueda apoyar como médico en esta expedición deportiva nacional.

El trabajo comenzó meses previos al viaje, con chequeos médicos, prevención de enfermedades infecciosas (vacunas anti hepatitis A, antitetánica, fiebre tifoidea), permisos del Instituto de salud pública para portar medicamentos de uso restringido fuera del país y revisión y colección de un botiquín de montaña que me permitiera enfrentar la amplia gama de patologías que se pueden dar en una expedición de este tipo (botiquín aportado por nuestra Red de Salud UC-Christus).

Teniendo todo listo viajé a Katmandú, Nepal para encontrarme con Juan Pablo y con Juan Luis De Heeckeren, fotógrafo de la expedición, quienes venían desde Chamonix donde estaban entrenando. Nos reunimos también con dos montañistas españoles, Eva Zarzuelo y Jonatan García, conformando así el grupo de entrenamiento y aclimatación.

Una vez obtenidos los permisos necesarios viajamos hacia Muktinath (3660 mt) comenzando así un proceso de 10 días de entrenamiento y aclimatación, exponiéndonos progresivamente a la altura llegando a dormir hasta los 5562 msnm en Thorung La Pass durante 3 noches.

Una vez aclimatados y habiendo consolidado el grupo viajamos hacia el campamento base del Dhaulagiri, pasando por Marpha donde iniciamos el treking de 3 días por la montaña llegando el 15 de abril al campamento base (4.618 msnm).

Actualmente estamos asentando nuestro campamento con el apoyo de dos cocineros y dos porters que, con la ayuda de burros, nos traen todo lo necesario para enfrentar este mes de expedición.

Desde el punto de vista médico, el grupo se ha comportado muy bien. Un integrante ha presentado síntomas de mal agudo de montaña (cefalea más insomnio) siendo necesario el inicio de acetazolamida en dosis de prevención secundaria, obteniendo una buena respuesta, sin ser necesario descender en altura. También se han dado cuadros de diarrea aguda con buena respuesta a manejo sintomático; lesiones menores con espinas en manos y pies, contracturas musculares con buena respuesta a analgésicos y masoterapia. Como anécdota nos enfrentamos a un caballo que según otros turistas estaba muriendo. Tras la evaluación nos dimos cuenta que no presentaba lesiones traumatológicas, sino más bien parecía ser un cuadro de fatiga asociado a deshidratación ya que tras darle 3 litros de agua más pasto seco se levantó y reanudó su marcha.

Mi principal objetivo no son este tipo de patologías banales, sino más bien estar preparado para enfrentar las condiciones asociadas a la montaña, las cuales pueden ser altamente mórbidas (lesiones por congelamiento) así como mortales (edema cerebral, edema pulmonar, hipotermia). El año pasado en esta misma montaña , el día de cumbre fallecieron dos montañistas y un sherpa, el primero tras sufrir una fractura en su pierna a los 8000 msnm no logró descender por sus medios, presentando luego hipotermia que lo llevó al paro cardiorrespiratorio sin lograr un adecuado rescate. El sherpa presentaba síntomas de edema cerebral, lo cual lo llevó a caer en un risco muriendo, probablemente, por politraumatismo. Además una montañista de origen chino, quien subía con apoyo de oxígeno, falleció por asfixia luego de que se le acabara el oxígeno suplementario.

Estas son las condiciones para las cuales tengo que estar preparado, cumpliendo un rol de manejo y estabilizador inicial además de coordinador de rescate en caso de ser necesario. Para eso cuento con un botiquín equipado con los insumos necesarios para manejo de vía aérea, vía venosa, analgesia, drogas de soporte vital avanzado, drogas para secuencia de intubación rápida, manejo de shock hipovolémico, manejo inicial de hipotermia y congelaciones. Sin embargo todo ese manejo, en esas situaciones críticas, son en vano si no se cuenta con un plan de evacuación oportuno a un centro de atención hospitalario. Para esto contamos con rescate mediante helicóptero, el cual puede llegar hasta el campamento 2 (6.400 msnm).

Cabe mencionar también que, lo primero que debe ser capaz un médico de montaña es mantenerse a salvo en este ambiente en particular, manejando conceptos básicos de montañismo y supervivencia que le permitan evitar ser una carga para el resto del equipo. Esto requiere entrenamiento, formación y preparación física.

Espero que todo siga en orden y, tanta preparación, quede solo como medidas de prevención, y así podamos volver a Chile con una nueva cumbre para el deporte nacional sin víctimas que lamentar.

Bueno, eso por ahora.

Un abrazo!

 

Nico